Decepción absoluta
en el Amsterdam Arena. Su equipo, el Ajax, no jugará la fase de grupos de la
Champions League 15/16. El Rapid Viena, haciendo gala de un efectividad
pasmosa, apea al 5 veces campeón de Europa de la competición sin que está haya
llegado ni siquiera a ponerse seria. En una eliminatoria que el equipo de De
Boer tuvo ganada en el primer tiempo de Viena, tuvo pérdida a falta de 45’ y en
la que logró empatarla a menos de 15 minutos para acabarla, el Ajax demostró
todas sus carencias y dejó de lado algunos de sus mejores argumentos para
ganar. Que Schöne, posiblemente de lo mejor de esta plantilla, sólo jugase 3’
del segundo partido por decisión técnica, pues estaba convocado para ambos encuentros,
demuestra que en el club la grandeza de otros tiempos quedó atrás. El Ajax no
se rebela contra un modelo que le afecta, sino que lo asume agachando la cabeza
y dejando ir toda la grandeza que un día tuvieron.
Por el contrario, el
Rapid no llegaba a estas alturas de la competición desde el año 1999, nunca en
este formato. Se repuso bien del correctivo que fue la primera parte en el
partido de ida, logró empatar y hoy ha dado una clase maestra de efectividad. Ha
terminado el partido con tres disparos a puerta. Los tres han acabado en gol. Ha
exprimido al máximo los errores de su rival para dar la campanada. Pese a su
teórica inferioridad, nunca dejaron de ser un equipo compacto. Incluso cuando
en el partido disputado en el Ernst Happel se quedaron con un futbolista menos.
El partido fue un
ejercicio de impotencia local, sobre todo el primer tiempo. Dos golpes serios
en forma de goles sin que hubiese reacción. El 0-1 fue un error bastante grave
de Sinkgraven, que en la frontal de su área intento regatear. La cosa terminó
con un cabezazo de Beric a la red. El 0-2 lo hizo el héroe de la noche, Schaub,
que recibió en la esquina del área derecha, se fue centrando sin recibir mucha
oposición y su disparo, tras dar en Veltman, se convirtió en gol. El Ajax
reaccionó tras el descanso con un golazo de Milik, de volea a centro de Dijks y
con el empate, obra de Gudelj. Pero acto seguido, Schaub volvía a poner el 2-3
sin que la defensa del Ajax, ya sin Veltman, sustituido para dar entrada a
Sanogo, pusiese muchas dificultades. El Ajax poco hizo en el tiempo restante
para arreglar un problema, que no era de hoy ni del partido de ida. Ha pasado
de dominador del fútbol europeo a ser un equipo mediocre.
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