Nunca sabes cuándo
va a ser el día en el que te siente a ver un partido y este pase a la historia.
Sucede pocas veces. Suelen haber detalles técnicos admirables, grandes
combinaciones o incluso golazos. Pero de esos hay con cierta frecuencia. Es muy
complicado que pase algo en un partido y esto pase automáticamente a los anales
de la historia. Sin embargo, hoy fue el día. O la noche más bien. La noche en
la que un tipo nacido en Varsovia, entró en la historia del fútbol. Ya una
noche de mayo puso el punto y final a la andadura de Mourinho en el Madrid cascándose
4 goles en toda una semifinal de la Champions. Hoy fue un paso más allá. 5
tantos en 9 minutos que hicieron a todo el mundo futbolístico llevarse las
manos a la cabeza. Entró de suplente, con su equipo en apuros ante un ordenado
Wolfsburgo que se había adelantado en una contra finalizada con contundencia
por Caligiuri y había estado a punto de hacer el 0-2 en una liada de Neuer, que
salió hasta el medio campo a por un balón. Guilavogui atinó al poste. En el descanso,
Pep cambió cosas. Thiago y Bernat se quedaron en el banco y entraron Javi Martínez
y el protagonista de la noche. 15’ después, el Bayern ya había ganado el
partido y Lewandowski ya estaba en el museo del fútbol. Nunca sabes cuándo va a
ser el día.
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